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¿Cómo actúa el bicarbonato de sodio en el cuerpo?

El bicarbonato sódico es un compuesto sólido cristalino de color blanco y disoluble en agua. Una mezcla salina con propiedades tanto ácidas como básicas y que actúa como tampón químico. Su fórmula química es NaHCO3 y se puede encontrar como mineral en la naturaleza o producirse artificialmente.

Se trata de una sustancia química que puede reaccionar con pequeñas cantidades de ácido, ayudando a prevenir los cambios en el pH (donde éste es una medida de solución de acidez).

Para mantener sana la salud celular y torrente sanguíneo, es muy importante que el pH permanezca relativamente constante.

Nuestro cuerpos aloja gran cantidad de bacterias y hongos que viven, crecen y sobreviven cordialmente cuando nos alimentamos y vivimos de forma saludable. Sin embargo, pueden convertirse en algo maligno cuando alteramos su hábitat. Esta perturbación puede ser debida al consumo desmesurado de azúcares o hidratos de carbono, o por la ingesta de aguas contaminadas, medicamentos, etc.

El equilibrio del pH es clave para disfrutar de una buena salud, es muy importante identificar si hay peligro de acidez elevada para no poner en riesgo nuestra salud.

El pH mide la alcalinidad de una sustancia (de 0 a 14). Si el pH es 7, se considera neutro. Cuando es superior a 7 es alcalina pero, si por el contrario es inferior, se convierte en ácida. La medida perfecta, para que nuestro organismo trabaje correctamente, está en mantenerlo entre el 7,35 y el 7,45. De esta manera conseguimos tener un pH equilibrado.

Los malos hábitos alimenticios y el estilo de vida poco saludable, son a menudo los causantes de este desequilibrio. Si es más ácido que alcalino, puede provocar que el cuerpo deje de eliminar toxinas y se produzca una mala absorción de los nutrientes.

Por este motivo, es importante tomar medidas al respecto y buscar la forma de alcalinizar nuestro cuerpo para equilibrarlo.

¿Sabías que el bicarbonato de sodio es una opción estupenda para alcalinizar tu cuerpo?

Cuando el nivel de acidez de nuestro cuerpo es elevado es más propenso a enfermar y contraer patologías crónicas como la diabetes, artritis, alergias u osteoporosis entre otras. Al alterarse el pH la sangre reacciona y puede ocasionarnos algunas molestias como, dolor de cabeza, problemas digestivos, un descenso de mineralización en las uñas, el cabello, etc.

El bicarbonato de sodio nos ayuda a equilibrar los niveles”. Cuando practicamos algún ejercicio físico, nuestro cuerpo nos pide más oxígeno del que habitualmente tenemos y , como respuesta quemamos ácido láctico produciéndose un desequilibrio del pH en las células musculares, descendiendo a niveles más bajos de lo normal. Como resultado, los músculos pierden la habilidad de contraerse y recuperarse, provocando una fatiga y un dolor que, sin duda, todos hemos padecido.

El bicarbonato sódico tiene una concentración de pH de 8,4, siendo de gran ayuda para elevar los niveles y llevarlos al nivel neutro, 7. Tiene muy pocos efectos adversos y si muchos beneficios para los deportistas. Por supuesto, ¡siempre sin abusar!

– Una cantidad adecuada de bicarbonato de sodio tomada en el marco de una rutina de ejercicios apropiada, no solo es útil sino muy recomendable –

Aquí tenemos algunas otras recomendaciones:

· Aumenta el consumo de frutas y verduras, preferiblemente de hoja verde y cruda. Incluye en tu dieta los cereales, las algas y todos los alimentos de origen vegetal combinándolo con pequeñas porciones de alimentos de origen animal. Evita al máximo el consumo de fritos y alimentos procesados.

· Limpia tu hogar con productos naturales como el bicarbonato de sodio, el limón y el vinagre.

· Bebe diariamente un vaso de agua con una cucharadita de bicarbonato de sodio.

Con la ayuda de “El Tigre”, nuestra vida cada día más fácil y saludable.

Ultramarinos, ¡qué lugares! (V)

ferreros

Este es nuestro segundo paseo por Madrid, y con él acabamos nuestra serie “Ultramarinos, qué lugares” de la capital. Como ya sabéis, aquí algunas de las mantequerías y tiendas de ultramarinos centenarias sobreviven pese al auge de las grandes superficies. En la entrega anterior os hablamos de Mantequerías Andrés, en el Paseo de los Olmos, Hijos de Lechuga, en la calle Mayor y de Bartolomé, en el número 2 de la calle Sal. Hoy os presentamos otros dos comercios de toda la vida.

El primero ocupa el lugar que en su día ocupo Casa Varona, dedicados a la alimentación desde 1877, en la plaza de Matuta. El futuro de la Mantequería Cabello, igual que muchos comercios de este tipo, también pasa por la especialización en productos de calidad. Tiene fama de ser el lugar donde están las mejores legumbres de toda España. Los restaurantes con los cocidos y fabadas más famosos, como Casa Lucio o Viejo Madrid, compran aquí los productos. Infinidad de botes de todo tipo, trufas negras o pollo al curry con arroz cuidadosamente etiquetados conviven en perfecta armonía con latas de los mejores ahumados, ventrescas y algún que otro tesoro más.

Con los años los productos que venden han ido cambiando pero si hay algo que sigue caracterizando a esta tienda es tener productos que casi nadie o nadie más tiene. “Cuando no existían las grandes superficies, había mucho más trabajo”, lamenta Mario Cabello, actual propietario. “En 500 metros a la redonda, podías encontrar 30 o 40 tiendas como ésta. Hoy sólo quedo yo”. Otra de las curiosidades de la tienda que llama la atención de muchos clientes es la colección de latas de cerveza y espejos que el hermano de Mario, Ángel, ha dejado en las paredes.

El bisabuelo de Miguel Ferreros, el dueño actual de Los Ferreros, fundó junto a su hermano una tienda de ultramarinos en una de las calles de acceso a la Plaza Mayor, la mayor zona comercial de la época. Este curioso comercio se transformó de ultramarinos en carnicería, volviendo a convertirse tiempo después en la tienda de alimentación que es hoy. Actualmente vende quesos, fiambres, vinos, azafrán y algunos otros productos típicos de España, enfocado sobre todo al turismo de la zona. “Antes se trabajaba más. Había más clientes, más movimiento y más restaurantes a los que suministrábamos el género. Eso ha cambiado”, comenta Miguel. “Ahora subsisto por el turismo, gracias a la situación que tengo. La clientela de barrio cada vez es más pequeña”.

Ha pasado más de un siglo desde que se fundó la tienda y han cambiado muchas cosas, pero el local sigue manteniendo algunos de los muebles y piezas originales. En la trastienda se conserva una cámara frigorífica con puertas de madera, todavía en uso, un reloj de pared y una pequeña oficina desde donde se controla todo y se hacen las cuentas.

Los pequeños supermercados y los establecimientos de los chinos abiertos en las zonas antiguas de Madrid durante los últimos años han hecho mucho daño a este tipo de comercios. Pero siguen luchando para defender su espacio en el comercio tradicional de Madrid.

Ultramarinos, ¡qué lugares! (IV)

Ya está aquí 2017 y volvemos con nuestra serie “Ultramarinos, ¡qué lugares!”, donde repasamos los comercios más típicos de nuestra historia a lo ancho de España. En esta ocasión, nuestra serie de ultramarinos y mantequerías nos lleva a la capital, Madrid. Y es que en sus barrios podemos encontrar una gran cantidad de comercios centenarios. Por las calles de Madrid, entre farmacias, pastelerías, restaurantes… se cuentan hasta más de 100 locales centenarios, patrimonio histórico y cultural de la ciudad. De ellos, cuatro se corresponden con estos pequeños comercios de toda la vida dedicados a la alimentación que tanto nos gustan.

En el número tres del Paseo de los Olmos nos encontramos con la mítica Mantequería Andrés.  Precisamente tres son las generaciones que hay detrás de esta casa fundada en 1870. Andrés de las Heras lleva más de 6o años en el lugar. Primero como dependiente del antiguo dueño, y desde los años 70, como propietario. Aunque a sus 72 años sigue cada día al pie del cañón, son sus hijos Andrés y José Luis los que llevan el tinglado.

 “Antes, las tiendas como la nuestra eran como los supermercados del barrio. Aquí se hacía la compra del día. Ahora hemos tenido que especializarnos mucho en productos que no se encuentran en las grandes cadenas. Gracias a eso mantenemos la clientela. Algunos, después de tantos años viniendo, son como de la familia”, cuenta Andrés.

Santiago Gallo, apodado “Lechuga” llega a Madrid en 1840 y abre en la Calle Mayor número 51 su negocio de abastecimiento de carne. Además de servir a grandes hoteles como el Ritz o el  Palace, la gran calidad de sus productos le convierten en proveedor de la Casa Real. Tras muchos años y alguna que otra reforma, es Onorio Gallo quien cada día sigue despachando carne de la mejor calidad.

tienda

Bartolomé, en el número 2 de la calle Sal, es el local más antiguo de los cuatro. 180 años de antigüedad, ni más ni menos. Empezó como una carnicería, y ahora se mantiene como una tienda gourmet de productos españoles de  la mano de 8 hermanos. Tradición y calidad.

Los cambios de hábitos en el consumidor han obligado a especializarse a estos comercios de alimentación centenarios. La fórmula es dar la mejor calidad del producto tradicional español al mejor precio. En la próxima entrega, seguiremos con nuestro particular repaso a la capital. Continuará…

 

 

Ultramarinos, qué lugares

la confianza

Que a los españoles nos gustan los bares es algo vox populi. Ahí están los datos: Un bar aproximadamente por cada 130 personas o el 30% que dejaría las llaves de su casa como muestra de confianza al camarero de su bar favorito.

Pero antaño, ese auge y esa confianza correspondía a las tiendas de comestibles, o ultramarinos, y a los tenderos, que se sabían el nombre de todos los chiquillos del barrio. El tiempo, el progreso y las cadenas de supermercados, ya se sabe, fueron cambiando esos pequeños locales con todo su caos amontonado y apretado como en latas de sardina por el orden de grandes pasillos fluorescentes que cuidan hasta el mínimo detalle.

Pero de la misma manera que aún hay productos de toda la vida, también quedan todavía algunos de esos locales centenarios que son el emblema de un barrio, o de una ciudad, como es el caso de La Confianza en Huesca, situado en la plaza del Mercado Nuevo (actual plaza Luis López Allué). Los monumentos en una ciudad no siempre tienen porqué ser una Iglesia o una estatua. A veces en un establecimiento podemos encontrar un auténtico monumento.Un símbolo. Todo un museo del comercio.

Esta tienda de ultramarinos, dicen la más antigua de España, fue fruto del amor entre un francés y una señora oscense. Así, en 1871, el matrimonio formado por Hilario Vallier y Manuela Escartín fundaba este emblemático espacio y lo destinaba a la mercería y las finas sedas. Fue un tiempo después, durante la posguerra, cuando la familia Sanvicente, actuales propietarios, adquirieron La Confianza y, desde entonces, su vocación ha permanecido intacta. Trato directo y productos de calidad.

Ya sea por su exquisito bacalao en salazón, por las castañas de mazapán o por la llamativa decoración del pintor León Abadía, esta tienda permanece abierta tanto a los clientes del día a día como a los turistas que no pierden la oportunidad de visitarla cuando pasan por la ciudad. Se trata de un lugar que conserva el pasado, sí. Pero que mira de frente al futuro, también.