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Ultramarinos, qué lugares (II)

ultramarinos

De la misma manera que hay productos de toda la vida, también quedan todavía algunos de esos locales que son el emblema de un barrio. Un par de meses atrás, nos metíamos en la despensa del más antiguo de España, que fue fruto del amor entre un francés y una señora oscense. También el amor está detrás de la historia de otra pequeña tienda de comestibles en la ciudad de Málaga.

Mari Carmen Rodríguez, además de mucha sensibilidad y un trato exquisito con la clientela, tenía un despacho de huevos de gran éxito en Málaga, en el Centro Histórico. Zoilo Montero era un joven sevillano que llegó a Málaga siendo un chiquillo de 14 años para empezar a repartir comestibles en bicicleta. Trabajaba en una pequeña tienda familiar en Málaga, en el Centro Histórico. Así se conocieron.

A mediados del siglo pasado, tras terminar el servicio militar, Zoilo aprovechó la oportunidad y se hizo con la tienda. “Vino uno que quería traspasarla y me dije, para eso me la quedo yo”. Así fue como Ultramarinos Álvarez, gestionado por diferentes familiares durante años y conocido como Florido antes de la guerra, pasó a llamarse Ultramarinos Zoilo, actual nombre del conocido negocio que da a la Iglesia de Santiago, donde fue bautizado Picasso.

ultramarinos zoilo color

Se trata de una de esas pequeñas tiendas de toda la vida en las que, en cuanto pones un pie dentro, no quieres salir. Es como si te hipnotizara el orden y la gran cantidad de productos expuestos. Allí dentro está todo “bien colocadito”, porque “toda la vida se ha hecho así y porque es lo que le gusta al público”. “Aunque yo lo que quiero es que compren, y no que les guste” confiesa Zoilo entre risas.

En este tipo de tiendas se cuida mucho el producto local, y en este caso, se le da mucha preferencia al producto de Málaga. Como el salchichón de Málaga, que es un salchichón blando. O las pasas, higos secos o borrachuelos, que tanto gustan a nuestro protagonista. Él sin embargo, recomienda el Chorizo de Ronda, “que es riquísimo”, y que se puede tomar tal como viene, asarlo un poco o echarlo a unas lentejas. “De todas formas está exquisito”.

 

-¡Seguro que sí Zoilo. Además, después de una comida copiosa, como estas que dices, siempre podemos tomar una gaseosilla El Tigre para quedar como nuevos! Ya sabéis, lo que no se arregla con gaseosilla el Tigre es mortal de necesidad.

 

Tortilla de patata con un toque del Tigre

¿Conoces a alguien que no le guste la tortilla de patatas? Es el plato o tapa estrella de la cocina española, y la más consumida por los españoles. Se cocina en todas las casas, y nunca hay dos iguales. Además, se puede comer caliente o fría, ¡está igual de buena!

A casi todo el mundo le gusta la tortilla de patatas y es muy fácil de preparar pero, necesita algo de paciencia y mucho cariño. La tortilla de patatas o tortilla española se cocina de muchas maneras; dependiendo del corte de la patata, la cantidad de huevos que incorpores a la receta y si la condimentas más o menos.

Puede comerse como tapa, acompañada de pimientos verdes fritos o con lo que quieras poner y de cualquier salsa, mayonesa, allioli, salsa de tomate, etc.. ¡Todas están riquísimas!

En nuestro caso, junto con la patata le añadiremos cebolla, aceite, una pizca de sal y el sobre doble de gasificante “El tigre”, para darle un toque más especial; Resultará más esponjosa y jugosa. ¿Por qué no lo pruebas y nos cuentas el resultado?.

¡Vamos con las proporciones!

4 huevos

1/2 kg de patatas

1 cebolla 

Aceite de oliva

1 sobre de gasificante “El Tigre”.

Una pizca de sal .

Y a continuación…

  • Pela las patatas, lávalas y córtalas en dados no demasiado grandes.
  • A continuación, procede de igual manera con la cebolla y reserva aparte.
  • Prepara una sartén con bastante aceite de oliva a calentar. Cuando haya alcanzado temperatura, incorpora las patatas para que se cocinen poco a poco.

  • En otra sartén, pon una cantidad moderada de aceite y pocha las cebollas a fuego muy lento. (No la queremos tostada, simplemente transparente).
  • Una vez estén listas las patatas, sácalas y colócalas en papel absorbente para que absorba el aceite sobrante. 

¡Nota importante! Las patatas deben estar entre fritas y cocidas.

  • En un recipiente, Batir los huevos con un poco de sal y la gaseosa “El Tigre”. Mezclar muy bien para que no queden grumos. 
  • Añade al huevo batido con la gaseosa “El Tigre” la patata y la cebolla. Mezcla bien pero no lo aplastes.
  • En una sartén con un poco de aceite a fuego medio, vierte la mezcla y pasados 3-4 minutos dales la vuelta con la ayuda de un plato para que cuaje bien por los dos lados. Recuerda que tienen que hacerse bien los bordes. Espera otros 3-4 minutos y coloca en un plato llano y grande.

¡Y ya tenemos lista la tortilla! Se van a chupar los dedos… 

Puedes servirla como aperitivo o acompañada con una buena carne o pescado. Y para una cena ligera… con un poco de pan con tomate.

 

La revolución del bicarbonato

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Como la vida misma, unos llegan y otros se van. En 1915, justo el año de la fundación de El Tigre, cerró la última fábrica de sosa Leblanc.

Nicolas Leblanc fue un químico francés encargado de dar el pistoletazo de salida a la revolución del bicarbonato a finales del siglo XVIII. Fue en 1791, y lo que hizo fue patentar un proceso por el que obtener artificialmente este producto. Más tarde otro químico, esta vez belga (Ernest Solvay), eliminó algunos de los problemas del método Leblanc y abarató el proceso.

Hasta entonces el bicarbonato, que se había convertido en un elemento de una importancia notable en según qué industrias (como la del papel, el vidrio o el jabón), únicamente se podía hallar en la naturaleza.

Se trata de un producto bien antiguo, tanto, que su uso se remonta a tiempos inmemoriales, y si rastreamos su pista podemos llegar navegando por el Nilo hasta el antiguo Egipto, a la época de pirámides, momias y faraones.

Ya en aquella época su utilidad era muy variada, desde su uso como producto de higiene personal hasta importante ingrediente en los procesos de momificación, pasando por la producción de cristal o detergente para el lavado de tejidos.

Esta versatilidad no se ha perdido con el paso de los siglos, y hoy en día estos mágicos polvos blancos sirven para una gran cantidad de cosas. Por aquí iremos descubriendo los trucos más curiosos y algún que otro experimento, así que aquellos que queráis aprovechar todas las bondades de El Tigre no os vayáis muy lejos, pues pronto traeremos novedades.