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Gaseosa en polvo y alpinismo

Antes de 1923 era solo una colina de apenas 500m sobre el nivel del mar. A partir del 13 de julio de ese año, cuando le colocaron las famosas nueve (realmente fueron 13) letras blancas, pasó a convertirse en una de las montañas más famosas y todo un símbolo para el cine. Sí, sabemos que nuestro producto es de película, pero no, hoy no queremos hablaros de cine. Hoy toca hablar de montañas y alpinismo.

Hace años ya que recibimos comentarios de muchos de nuestros amigos que se dedican a esto de la alta montaña, algunos incluso han paseado nuestro producto por el Everest o el Aconcagua, echándolo directamente sobre la nieve.

Es bien conocido que el agua constituye aproximadamente el 60% del peso corporal y que es, por tanto, indispensable para la vida. Durante la actividad del montañero es importante estar siempre bien hidratado. Ya sabéis, en la montaña hay que beber frecuente y abundantemente, ya que la sed no es un buen indicador de la deshidratación. También es conveniente que el agua proporcione las sales minerales que necesita nuestro organismo.

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Nuestros sobres de gaseosa en polvo mineralizan el agua gracias a la mezcla de bicarbonato sódico y ácido cítrico, con lo que sumado a su ligereza y facilidad de transporte, convierte nuestros sobrecillos en unos buenos compañeros de ruta alpinista. Además siempre vienen bien por si algo nos ha sentado mal o nos da la temida ‘pájara’ a mitad del ascenso.

En cualquier caso, antes de mineralizar el agua es conveniente asegurarnos de que el agua que vamos a beber está desinfectada; tanto si se trata de derretir nieve como de agua de río. Hay varios métodos, desde el clásico cazo para hervir hasta las modernas pastillas potabilizadoras, pasando por el famoso truco de la lejía.

Facilitando la digestión de las legumbres

Muchos profesionales de la medicina ven en el bicarbonato de sodio, un complemento para muchos de nuestros tratamientos, una panacea muy asequible y práctica.

Todos sabemos que tomar un poco de bicarbonato, disuelto en agua, es el mejor remedio para ayudarnos en la digestión. Después de una comida copiosa, o de comer determinados alimentos, es bastante habitual sentir acidez y un malestar que podemos evitar tomando este compuesto que descompone las grasas y neutraliza el exceso de ácido.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando, además, esta comida está elaborada con legumbres?

Las legumbres son ricas en proteínas, hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Tienen un índice muy bajo en glucemia y un promedio de 300 calorías por cada 100 gramos, lo que convierte este plato en alimento altamente nutritivo. Pero, a pesar de todos los beneficios, a menudo es responsable de provocarnos hinchazón abdominal y gases. En ocasiones optamos por eliminarlos de nuestra dieta y es un grave error.

¿Cómo podemos evitar esta molestia?

El problema son los oligosacáridos, moléculas que no se digieren normalmente, se quedan acumuladas en el intestino grueso donde fermentan por las bacterias depositadas en el mismo (lo que hace que se sume el olor pestilente).

El truco más antiguo y a la vez más efectivo, es añadir una cucharada de bicarbonato “El Tigre” al agua de cocción y antes de incorporar las legumbres. Además, también ayudará a que la cocción sea más rápida.

Se han acabado esas situaciones incómodas después de un buen plato de judías pintas o garbanzos…

¡Pruébalo y ya nos contarás!

Bicarbonato de sodio contra el fuego

Este compuesto químico (NaHCO3), de color blanco y soluble en agua, tiene unas propiedades ácidas y básicas que al descomponerse produce CO2.

El bicarbonato tiene infinidad de propiedades y usos que jamás sospecharías.

La industria farmacéutica utiliza este producto en medicamentos efervescentes, la industria petrolera como antidetonante y la alimentaria como aditivo, sustancias que facilitan la conservación de los alimentos.

Es un producto barato y que está al alcance de cualquiera.

Pero, ¿cómo es posible que pueda enfrentarse al fuego?

La explicación es bastante sencilla; Al producirse las llamas y verter encima el bicarbonato, se produce dióxido de carbono desplazando el oxígeno, en lugar de propagarlo como hace éste.

En cuanto apagues el gas o la electricidad puedes proceder.

Retrocede un poco y echa un puñado de bicarbonato de sodio “El Tigre”, en la base de la llama para ayudar a apagar el fuego, enseguida se irá debilitando.

Por este motivo, es útil para pequeños incendios caseros, como es el caso si arde una sartén.

¡Bicarbonato de sodio para extinguir incendios! 2

Sin embargo, no es recomendable para incendios en superficies mayores puesto que, demasiado hidróxido de carbono es muy nocivo para el sistema respiratorio.

Cuando salieron al mercado los extintores de polvo químico, estaban provistos de bicarbonato sódico cuyo uso fue extendido por sus buenas propiedades extintoras. Actualmente existen cinco tipos básicos de polvos químico que se utilizan como agentes extintores.

¡Ya sabes! Ten siempre a mano bicarbonato sódico “El Tigre”, nunca se sabe cuando puedes necesitarlo…

La revolución del bicarbonato

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Como la vida misma, unos llegan y otros se van. En 1915, justo el año de la fundación de El Tigre, cerró la última fábrica de sosa Leblanc.

Nicolas Leblanc fue un químico francés encargado de dar el pistoletazo de salida a la revolución del bicarbonato a finales del siglo XVIII. Fue en 1791, y lo que hizo fue patentar un proceso por el que obtener artificialmente este producto. Más tarde otro químico, esta vez belga (Ernest Solvay), eliminó algunos de los problemas del método Leblanc y abarató el proceso.

Hasta entonces el bicarbonato, que se había convertido en un elemento de una importancia notable en según qué industrias (como la del papel, el vidrio o el jabón), únicamente se podía hallar en la naturaleza.

Se trata de un producto bien antiguo, tanto, que su uso se remonta a tiempos inmemoriales, y si rastreamos su pista podemos llegar navegando por el Nilo hasta el antiguo Egipto, a la época de pirámides, momias y faraones.

Ya en aquella época su utilidad era muy variada, desde su uso como producto de higiene personal hasta importante ingrediente en los procesos de momificación, pasando por la producción de cristal o detergente para el lavado de tejidos.

Esta versatilidad no se ha perdido con el paso de los siglos, y hoy en día estos mágicos polvos blancos sirven para una gran cantidad de cosas. Por aquí iremos descubriendo los trucos más curiosos y algún que otro experimento, así que aquellos que queráis aprovechar todas las bondades de El Tigre no os vayáis muy lejos, pues pronto traeremos novedades.