Bicarbonato de sodio contra el fuego

Este compuesto químico (NaHCO3), de color blanco y soluble en agua, tiene unas propiedades ácidas y básicas que al descomponerse produce CO2.

El bicarbonato tiene infinidad de propiedades y usos que jamás sospecharías.

La industria farmacéutica utiliza este producto en medicamentos efervescentes, la industria petrolera como antidetonante y la alimentaria como aditivo, sustancias que facilitan la conservación de los alimentos.

Es un producto barato y que está al alcance de cualquiera.

Pero, ¿cómo es posible que pueda enfrentarse al fuego?

La explicación es bastante sencilla; Al producirse las llamas y verter encima el bicarbonato, se produce dióxido de carbono desplazando el oxígeno, en lugar de propagarlo como hace éste.

En cuanto apagues el gas o la electricidad puedes proceder.

Retrocede un poco y echa un puñado de bicarbonato de sodio “El Tigre”, en la base de la llama para ayudar a apagar el fuego, enseguida se irá debilitando.

Por este motivo, es útil para pequeños incendios caseros, como es el caso si arde una sartén.

¡Bicarbonato de sodio para extinguir incendios! 2

Sin embargo, no es recomendable para incendios en superficies mayores puesto que, demasiado hidróxido de carbono es muy nocivo para el sistema respiratorio.

Cuando salieron al mercado los extintores de polvo químico, estaban provistos de bicarbonato sódico cuyo uso fue extendido por sus buenas propiedades extintoras. Actualmente existen cinco tipos básicos de polvos químico que se utilizan como agentes extintores.

¡Ya sabes! Ten siempre a mano bicarbonato sódico “El Tigre”, nunca se sabe cuando puedes necesitarlo…

Esponjosos bollitos de sabores para tus planes con amigos

Panecillos

Estos bollitos son perfectos para una cena informal acompañados de quesos, fiambres o jamón. Su textura es muy esponjosa y ligera y puedes hacerlos de cuantos sabores se te ocurran.

¡Sin duda triunfarás! 🙂

Para confeccionar unos 20 panecillos:

500 gramos de harina.

2 sobres dobles de gaseosa “El Tigre”.

1 cucharada de azúcar.

1 y ½ cucharadas de sal.

25 gramos de mantequilla.

250 cc. de agua tibia.

1 huevo.

1 tacita de leche.

Un poco de pimentón dulce.

Los ingredientes para los diferentes sabores deben ser a tu gusto, sin embargo te damos alguna idea.

Panecillos de queso: 100 gr. de queso parmesano (también puedes mezclar cualquier otro).

Panecillos de cebolla: 1 cebolla picada y rehogada o 2 puerros y una cucharada de mantequilla.

Panecillos de hierbas: 2 cucharadas de perejil, albahaca, orégano, o alguna otra variedad.

Panecillos de tomate: 2 tomates maduros troceados, previamente rehogados y un par de dientes de ajo muy picado.                                      

Elaboración:

. En una superficie plana pon la harina en forma de corona dejando un hueco en el centro y agrega los dos sobres dobles de gaseosa “El Tigre”. A continuación incorpora el azúcar y la mantequilla.

Añade la sal en el borde de la corona, es muy importante que no tome contacto con la gaseosa.

A continuación, vierte en el centro muy despacio el agua y comienza a mezclar todos los ingredientes; suavemente al inicio, procede a amasar enérgicamente durante unos minutos (si se pega a las mano puedes ir añadiendo un poquito de harina) y forma una bola.

Panecillos tiernos de sabores.2

Deja reposar la masa tapada con un paño y en un lugar templado hasta que duplique su tamaño.

Cuando haya doblado su tamaño y amasa unos minutos y separa en pequeñas porciones.

Añade a cada uno el ingrediente que hayas elegido y confecciona los bollitos del tamaño que quieras. Es aconsejable hacerlos, más o menos, del tamaño de una nuez.

Colócalos en la bandeja del horno previamente untada con mantequilla (o sobre papel de horno) y un poco separados entre sí. Tápalos nuevamente con un paño hasta duplicar su volumen.

Bate el huevo, agregándole un poquito de leche y pinta los bollitos. Espolvorea con un poco de pimentón dulce y hornea a 200º unos 10-15 minutos. Cuando estén dorados retira y deja enfriar un poco.

¡Ahora sólo te falta probarlos en buena compañía!

Buscando en el baúl de los recuerdos

almeria

Hacerse mayor y conservar la memoria es bonito. Te permite dedicar algo de tiempo a recordar esas pequeñas anécdotas que resumen una vida. Como os conté, podría decirse que he llegado a una edad en la puedo decir “he llegado a una edad”, y es que, 101 años de historia dan para mucho.

Recuerdo que durante mis primeros años el mundo, a su manera, era un caos. Tal vez por eso Kafka aprovechara esos años para escribir La metamorfosis (1916). Aunque pensándolo mejor puede que incluso ahora, a su manera también, el mundo siga siendo un pequeño caos. Al principio me costó asentarme, incluso un león me quitó el papel protagonista cuando se crearon los estudios de la Metro-Goldwyn-Mayer en 1924.

En cualquier caso, a lo que venía yo era a hablar un poquito de mí y de algunas personas que tanto han hecho por mí.

Para esta historia nos trasladamos a Andalucía, concretamente a Almería. En todos los lugares me han querido mucho, de hecho se han dicho de mí cosas estupendas, como por ejemplo lo que me aconsejaba alegremente mi abuela cuando actuaba en calidad de médico, potestad intrínseca, por otra parte, a todas las abuelas del planeta: “Te tomas una papelina de gaseosilla El Tigre, te pegas cuatro rebuznos… y como nuevo”. Pero mi idilio con el sur viene de lejos, y tiene un sabor especial: “Lo que no se arregla con gaseosilla El Tigre, es mortal de necesidad”. ¿Cómo no les voy a querer?

Para presentar al personaje que quiero que conozcáis, tengo que remontarme a la época en que el tráfico de las ciudades parecía una carrera de los Autos Locos y los nombres ocupaban una línea en el folio. Precisamente este es el caso de nuestro protagonista, Pedro Antonio Eleuterio Membrive y Martínez, del que dicen tenía el nombre más largo del padrón de su pueblo y al que, como no podía ser de otra forma, en un arranque por mantener viva una tradición familiar, acabaron apodando Teodoro.

En los años de la posguerra su familia se instaló en Almería con una barraca de embutidos y comestibles. Desde allá por los años 50, Pedro Antonio empezó su carrera como representante, y yo fui una de las firmas que pasaron por sus manos para promocionarse en la ciudad. Le vimos durante más de treinta años llevando la representación por todas las tiendas de los diferentes barrios. Allí le conocían como el hombre de la gaseosilla El Tigre, y desde aquí quería hacerme eco del pequeño homenaje que le brindó hace unas semanas el arqueólogo de baúles y latas viejas llenas de fotos y cartas, don Eduardo del Pino Vicente, en el periódico local La Voz de Almería.

Sushi en tempura para el Día mundial del Sushi

sushi

Mañana 18 de junio se celebra el “Día Internacional del Sushi” y aunque no se necesitan fechas especiales para comer lo que más nos gusta, queremos darte una receta muy sabrosa de Sushi y preparada con nuestra gaseosa “El Tigre”.

Esta comida constituye uno de los platos japoneses con mayor reconocimiento en el área de la gastronomía. Se realiza en base a arroz cocido abonado con vinagre de arroz, azúcar y sal, entre otros ingredientes.

Las primeras referencias históricas sobre este plato tradicional datan del año 718, pero no sería hasta el siglo XIX cuando se comenzó a consumir de la forma que ahora lo conocemos, cuando fue inventado el vinagre de arroz.

Es una técnica culinaria muy fácil de elaborar pero, como todo, tiene sus trucos. Es importante que los alimentos no queden crudos por dentro y además que la cobertura esté en su punto, de lo cual se encargará “El Tigre” y su gaseosa en polvo.

¿Cuáles son los pasos a seguir?

Para que la textura sea la óptima es muy importante tener preparado un recipiente con agua muy fría, que puedes ir manteniendo incorporando unos cubitos de hielo. ¡Este paso es fundamental!

Ingredientes para el sushi:

250 gr. arroz japonés de sushi ya cocido, frío y con vinagre.                  

Algas nori.                                                                                                            

Surimi o palitos de cangrejo.                                                                              

Aguacate (también llamado Palta) y pepino.                                        

Salmón o algún otro pescado cortado en bastones.

Ingredientes para la tempura:

150 gr de Harina.                                                                                                      

1 yema de huevo.                                                                                                    

Aceite oliva.                                                                                                          

Aceite de sésamo.                                                                                                    

1 sobre doble de Gaseosa “El Tigre”.                                                            

Una pizca de sal.                                                                                                    

Agua.

Para la elaboración de los rollitos:

. Preparar la esterilla de Nori, extiende el alga y cúbrela de arroz extendiéndolo bien.

. Intercala el surimi, el aguacate, el pescado que hayas elegido y el pepino y envuélvelos formando rollitos que queden compactos. Sella los extremos y reserva en el frigorífico mientras preparas la tempura.

 

Elaboración Tempura:

. En un bol coloca la yema de huevo y un poco de agua. Mezcla muy bien y añades la pimienta.

. En un cuenco aparte coloca la harina y añade el sobre doble de Gaseosa “El Tigre”. A continuación vierte la mezcla ya preparada con (huevo, agua y pimienta) y remueve suavemente. Ves añadiendo agua poco a poco, hasta formar una masa homogénea y sin grumos. La textura debe ser cremosa.

¡Recuerda! El agua debe estar muy fría.

¿Cómo sabemos que la tempura está en su punto?

. Pasa una cuchara por la mezcla y haz una raya en el centro. Si la masa no se junta de nuevo, tenemos perfecta la tempura. Pero recuerda, debes seguir manteniéndola muy fría (añade un par de cubitos de hielo a la mezcla).

El contraste del agua fría y el aceite caliente es lo que nos dará el crujiente deseado. Debe quedar crujiente pero no demasiado.

. Introduce todos los rollitos en la mezcla de tempura y prepara una sartén con aceite de oliva abundante y un poco de aceite de sésamo. (La temperatura adecuada son 180º).

. Puedes comprobar la temperatura dejando caer una gota de masa sobre el aceite. Si está listo la gota antes de llegar al fondo sube hacia arriba y si baja hasta el fondo está todavía demasiado frío.

. Uno a uno, fríes los rollitos por todos los lados hasta que adquieran un tono dorado pálido por fuera (unos 2-3 minutos). Si el aceite se oscurece mucho, puedes aclararlo calentando ligeramente en él una rodaja de patata.

. Deposítalos en una bandeja cubierta con papel absorbente para que desprendan el aceite sobrante.

. Procede a cortarlos en rodajas de unos 2 cm. y sírvelos con una salsa de soja o salsa Teriyaki.

Si no sale a la primera, no desesperes… la tempura tiene un punto muy delicado que se coge con la práctica.

“El Tigre” te desea que lo disfrutes y te recomienda comer el shushi con palillos. No con utensilios de metal para que no se altere al sabor de los alimentos.

Agua de ¿litines?

litines

Hay objetos, sonidos, sabores… que se meten en nuestra memoria para remover los recuerdos y los vínculos que crean. Conocemos la sensación a través del famoso concepto de la magdalena proustiana, que aparece en la obra En busca del tiempo perdido del autor francés Marcel Proust.

Para más de una generación, beber “agua de litines” podría ser la versión líquida de la magdalena de Proust, un viaje íntimo hacia un paraíso perdido…

El consumo de esta bebida en polvo es casi desconocido para las nuevas generaciones, pero los sobrecillos aún siguen vigentes. Como sabéis, vienen presentados en un sobre doble. Uno contiene el ácido cítrico y otro el bicarbonato sódico, pero de litio nada.

¡Eh!, ¿y entonces?

La referencia, del francés lithiné, se debe a la presencia de litio en ciertas aguas minerales cuyas propiedades medicinales estuvieron en boga a finales del siglo XIX y principios del XX. Algunos de los compuestos del litio, por el ejemplo el uratio, se utilizaban en 1840 para el padecimiento de la gota y reumatismo. Se trataba de un elemento al que se le atribuían, además de a las cualidades digestivas, beneficiosas propiedades en la curación de distintas psicopatologías como la manía o la depresión bipolar, considerándose un estabilizador del estado de ánimo.

En aquella época era posible tomarse pastillas de litines, beber agua mineral con litines, etc. El litio, más blando que el talco y menos denso que el agua, tuvo gran predicamento tras su descubrimiento en 1817. De hecho, en una pequeña comuna suiza del cantón de Vaud (Henniez), los químicos de una de las marcas más prestigiosas de agua mienral detectaron la presencia de este metal en las aguas que corrían allí, y pasaron a vender su producto estrella; Eau d’Henniez lithinée. Hace diez años, el grupo Nestlé adquiría la compañía suiza.

En España, la aceptación popular y la inmutable credibilidad humana, hicieron que nuestras farmacias fueran invadidas por suplementos minerales de alto contenido en carbonato de litio, para elaborar agua litinada de la mano de los Lithinés del Dr. Gustin, que tuvieron fuerte presencia en territorio nacional durante la primera mitad del siglo XX y nos dejaron el neologismo litines para referirnos a las papeletas para hacer soda, aunque sin rastro de litio.

Celebremos el día del Donut con su receta

donuts

¿Te gustan los donuts? ¡Entonces estás de enhorabuena! El pasado 7 de junio se celebró el Día Mundial del Dónut, según fue establecido por el Salvation Army (Ejercito de Salvación) para honrar a las mujeres voluntarias que suministraban este dulce a los soldados, durante la Primera Guerra Mundial.

Y, como cada viernes te traemos las mejores recetas con Gaseosas El Tigre, ¿cómo no íbamos a dedicarle esta semana la sección a este maravilloso bollo agujereado?

Prueba con esta receta casera, ¡te van a encantar!

Ingredientes principales:

– 220 gr. de harina normal

– 80 gr.  de harina de fuerza

– Piel de naranja rallada.

– 80 ml. de leche templada.

– 40 gr. de mantequilla

– 30 gr. de azúcar invertido (se puede sustituir por miel).

– 1 huevo.

– 1 sobre doble de gaseosa “El Tigre”.

– Aceite de girasol.

– Una pizca de sal.

 

Ingredientes para la glasa:
– 2 cucharadas de mantequilla.
– 6-8 cucharadas de azúcar glass.
– 3 cucharadas de agua.

 

El primer paso es disolver la leche templada, el huevo ligeramente batido, la mantequilla, el azúcar invertido o miel y un sobre doble de gasificante.

A continuación, en un bol grande poner la harina, la ralladura de media naranja y la sal. Mezclar y dejar un hueco en el centro para incorporar la disolución que hemos preparado previamente.

Amasar con brío hasta conseguir una masa homogénea. Formar una bola y tapar con un paño seco, unas dos horas, hasta que la masa doble su volumen.

Cuando veas que la masa ha crecido la estiramos con un rodillo dejándola con un grosor de 1,5 o 2 centímetros. A continuación y ayudándote de un cortapastas o sencillamente con un vaso vas marcando los círculos  y posteriormente con un cilindro más pequeño el círculo del centro. Con los bordes que te hayan sobrado puedes formar una pequeñas bolas que cuando enfríen podemos rellenar con nata, chocolate o mermelada.
¿Te gustan los donuts_ 2

Pon papel de horno en una bandeja y ves colocalos encima uno a uno y con sumo cuidado. Deja reposar hasta que aumenten de volumen por lo menos al doble.

Nota: -Puedes encender el horno a 50 grados, apagarlo y meter la placa, de esta forma crecerán en media hora-

Prepara una sartén con abundante aceite de girasol y a temperatura baja para que no se doren en exceso por fuera y queden crudos por dentro. Los vas pasando, una vez dorados, a una fuente con papel absorbente.

Prepara la glasa derritiendo la mantequilla en el microondas, añades el azúcar glass y mezclas con unas varillas.

Mientras estén calientes, con una brocha unta la glasa, por los dos lados.

¡Y para los más golosos!, puedes untar algunos con chocolate caliente.

En cuanto enfríen, estarán listos para comer. No quedará ni uno…

Te deseamos: ¡Feliz día del Donut!

¿Te gustan los donuts_ 3

 

Ultramarinos, qué lugares

la confianza

Que a los españoles nos gustan los bares es algo vox populi. Ahí están los datos: Un bar aproximadamente por cada 130 personas o el 30% que dejaría las llaves de su casa como muestra de confianza al camarero de su bar favorito.

Pero antaño, ese auge y esa confianza correspondía a las tiendas de comestibles, o ultramarinos, y a los tenderos, que se sabían el nombre de todos los chiquillos del barrio. El tiempo, el progreso y las cadenas de supermercados, ya se sabe, fueron cambiando esos pequeños locales con todo su caos amontonado y apretado como en latas de sardina por el orden de grandes pasillos fluorescentes que cuidan hasta el mínimo detalle.

Pero de la misma manera que aún hay productos de toda la vida, también quedan todavía algunos de esos locales centenarios que son el emblema de un barrio, o de una ciudad, como es el caso de La Confianza en Huesca, situado en la plaza del Mercado Nuevo (actual plaza Luis López Allué). Los monumentos en una ciudad no siempre tienen porqué ser una Iglesia o una estatua. A veces en un establecimiento podemos encontrar un auténtico monumento.Un símbolo. Todo un museo del comercio.

Esta tienda de ultramarinos, dicen la más antigua de España, fue fruto del amor entre un francés y una señora oscense. Así, en 1871, el matrimonio formado por Hilario Vallier y Manuela Escartín fundaba este emblemático espacio y lo destinaba a la mercería y las finas sedas. Fue un tiempo después, durante la posguerra, cuando la familia Sanvicente, actuales propietarios, adquirieron La Confianza y, desde entonces, su vocación ha permanecido intacta. Trato directo y productos de calidad.

Ya sea por su exquisito bacalao en salazón, por las castañas de mazapán o por la llamativa decoración del pintor León Abadía, esta tienda permanece abierta tanto a los clientes del día a día como a los turistas que no pierden la oportunidad de visitarla cuando pasan por la ciudad. Se trata de un lugar que conserva el pasado, sí. Pero que mira de frente al futuro, también.