buñuelos de carnaval con el tigre

Los buñuelos de Carnaval son de esas recetas que huelen a cocina familiar, a tarde tranquila y a azúcar recién espolvoreado. Sencillos, rápidos y con ingredientes de los de siempre, son el dulce perfecto para celebrar el Carnaval como se ha hecho toda la vida.

buñuelos de carnaval

Ingredientes

  • 1 huevo
  • 125 ml de leche
  • 30 ml de aceite de oliva
  • 1 sobre de Soda El Tigre
  • 20 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 125 g de harina de trigo
  • Aceite abundante para freír
  • Azúcar para rebozar

Elaboración

  1. Preparar la masa
    En un bol, bate el huevo junto con el azúcar y la pizca de sal. Añade la leche y el aceite de oliva, y mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.
  2. Añadir la harina y la soda
    Incorpora la harina poco a poco, removiendo para evitar grumos. Añade el sobre de Soda El Tigre y mezcla hasta obtener una masa homogénea, algo espesa pero fluida.
  3. Reposo
    Deja reposar la masa durante 10 minutos. Este paso ayuda a que los buñuelos queden más ligeros y esponjosos.
  4. Freír los buñuelos
    Calienta abundante aceite en una sartén honda. Cuando esté caliente (sin humear), ve echando pequeñas porciones de masa con una cuchara. Los buñuelos se irán inflando y dorando solos.
  5. Escurrir y rebozar
    Sácalos cuando estén bien dorados, colócalos sobre papel absorbente y, aún calientes, rebózalos en azúcar.

Listos para disfrutar

Crujientes por fuera, tiernos por dentro y con ese sabor que solo tienen los dulces de siempre. Perfectos para acompañar un café, un chocolate caliente o una merienda de Carnaval como las de antes.

Porque hay tradiciones que saben mejor cuando se comparten.

Hay marcas que nacen para responder a una moda.
Y hay otras que nacen porque hacen algo bien.

El Tigre nació en 1915.
No para llamar la atención, sino para acompañar.
Para estar en la mesa.
Para formar parte de la vida cotidiana.

Durante más de un siglo, El Tigre ha pasado de generación en generación. En cocinas, sobremesas y recetas de siempre. Manteniéndose fiel a lo esencial, sin necesidad de reinventarse constantemente.

Mientras todo cambiaba, El Tigre permanecía.
Porque cuando algo funciona, no necesita cambiar cada año.

Hoy seguimos aquí por la misma razón que entonces: un producto sencillo, honesto y pensado para el día a día. Sin artificios. Sin ruido.

Desde 1915, El Tigre forma parte de la vida cotidiana.
Y lo seguirá siendo.

Porque algunas cosas no pasan de moda.
Solo esperan a que volvamos a mirarlas.