Pocas cosas hay más nuestras que unas buenas rosquillas de anís. Crujientes por fuera, tiernas por dentro y con ese aroma inconfundible que recuerda a los hornos de antaño. Esta versión al horno mantiene todo el sabor tradicional pero con una textura más ligera y un resultado delicioso. Perfectas para acompañar el café, compartir en familia o regalar con un toque de nostalgia.
Ingredientes:
- 125 ml de aceite de oliva suave
- 125 ml de anís
- 200 g de azúcar
- 400 g de harina
- 2 huevos
- 2 sobres dobles de soda El Tigre
Elaboración:
Precalienta el horno a 180 °C y prepara una bandeja con papel vegetal.
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.
Añade el aceite de oliva y el anís, y mezcla bien para que todos los ingredientes se integren.
Incorpora los sobres de soda El Tigre, asegurándote de que se disuelvan por completo.
Agrega poco a poco la harina tamizada, mezclando primero con una espátula y luego con las manos, hasta obtener una masa suave y ligeramente pegajosa.
Forma las rosquillas tomando pequeñas porciones de masa, haz tiras y únelas por los extremos.
Coloca las rosquillas en la bandeja y, si lo deseas, espolvorea un poco de azúcar y canela por encima para darles un acabado crujiente.
Hornea durante unos 20 minutos, o hasta que estén doradas.
Deja enfriar sobre una rejilla… ¡y disfruta del sabor de la repostería más tradicional!









