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Orejas de Carnaval: la receta tradicional que sabe a fiesta y a casa

orejas de carnaval

Hay recetas que no se miden en gramos exactos, sino en recuerdos. Las orejas de Carnaval o Orejas de San Blas son una de ellas. Crujientes, doradas y espolvoreadas con azúcar, aparecen cada año para recordarnos que el Carnaval no solo se celebra en la calle, sino también en la cocina.

Esta receta humilde y popular, muy arraigada en muchas zonas de España, se ha transmitido durante generaciones con una premisa clara: ingredientes sencillos y “harina la que admita”, porque cada masa tiene su propio carácter.

Un dulce ligado al Carnaval

El Carnaval siempre ha sido tiempo de exceso antes de la Cuaresma, y eso se nota en su gastronomía. Las orejas, junto con las filloas, buñuelos o flores fritas, forman parte de ese recetario tradicional que se prepara en familia, sin prisas, con la radio de fondo y la cocina oliendo a fritura dulce.

No hay dos orejas iguales: unas más finas, otras más crujientes, algunas con un toque cítrico más marcado… ahí está la magia.

Ingredientes tradicionales

Para preparar unas orejas de Carnaval clásicas, solo necesitas:

  • 1 huevo
  • ½ taza de zumo de naranja
  • ½ taza de vino blanco
  • ½ taza de aceite
  • Harina, la que admita
  • Aceite para freír
  • Azúcar (y canela, opcional) para espolvorear
  • un sobre doble de soda El Tigre

Elaboración paso a paso

  1. En un bol amplio, bate el huevo y añade el zumo de naranja, el vino blanco y el aceite. Mezcla bien.
  2. Incorpora la harina poco a poco hasta obtener una masa suave, elástica y que no se pegue a las manos.
  3. Deja reposar la masa tapada durante unos 20–30 minutos.
  4. Divide en pequeñas porciones, estíralas muy finas (casi transparentes) y dales forma irregular, como manda la tradición.
  5. Fríe en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
  6. Escurre sobre papel absorbente y espolvorea con azúcar (y canela, si te gusta).

El secreto: sin prisas

Como ocurre con muchas recetas tradicionales, el verdadero secreto de las orejas de Carnaval no está solo en los ingredientes, sino en el tiempo, la paciencia y el disfrute del proceso. Amasar, estirar, freír… todo forma parte de un pequeño ritual que anuncia que el Carnaval ya está aquí.

Porque hay sabores que no pasan de moda. Y las orejas, año tras año, siguen crujendo igual de bien.

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