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Hay recetas que llegan con historia, con acento y con cariño. Estas magdalenas gallegas nos las envía nuestra amiga Isabel, compartiendo una de esas elaboraciones de siempre: sencillas, esponjosas y con aroma a limón recién rallado.

Un clásico que nunca falla.

 Ingredientes

  • 2 huevos
  • Ralladura de limón
  • 100 g de harina
  • 75 g de azúcar
  • 80 g de mantequilla derretida
  • ½ yogur griego
  • Unas gotas de esencia de vainilla
  • Una pizca de sal
  • 1 sobre de Soda El Tigre

Elaboración

  1. Batir los huevos y el azúcar
    En un bol, bate los huevos junto con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y gane volumen.
  2. Incorporar los líquidos
    Añade la mantequilla derretida (templada), el medio yogur griego y la esencia de vainilla. Mezcla bien hasta integrar.
  3. Aromatizar
    Incorpora la ralladura de limón y la pizca de sal. Ese toque cítrico es el que aporta frescura y personalidad a estas magdalenas.
  4. Harina y soda
    Añade la harina tamizada y el sobre de Soda El Tigre. Mezcla con movimientos suaves hasta conseguir una masa homogénea, sin sobrebatir.
  5. Reposo
    Deja reposar la masa unos 10–15 minutos para que gane textura.
  6. Horneado
    Rellena los moldes hasta ¾ de su capacidad y hornea en horno precalentado a 180 ºC durante unos 15–20 minutos, hasta que estén doradas y al pinchar con un palillo salga limpio.
orejas de carnaval

Hay recetas que no se miden en gramos exactos, sino en recuerdos. Las orejas de Carnaval o Orejas de San Blas son una de ellas. Crujientes, doradas y espolvoreadas con azúcar, aparecen cada año para recordarnos que el Carnaval no solo se celebra en la calle, sino también en la cocina.

Esta receta humilde y popular, muy arraigada en muchas zonas de España, se ha transmitido durante generaciones con una premisa clara: ingredientes sencillos y “harina la que admita”, porque cada masa tiene su propio carácter.

Un dulce ligado al Carnaval

El Carnaval siempre ha sido tiempo de exceso antes de la Cuaresma, y eso se nota en su gastronomía. Las orejas, junto con las filloas, buñuelos o flores fritas, forman parte de ese recetario tradicional que se prepara en familia, sin prisas, con la radio de fondo y la cocina oliendo a fritura dulce.

No hay dos orejas iguales: unas más finas, otras más crujientes, algunas con un toque cítrico más marcado… ahí está la magia.

Ingredientes tradicionales

Para preparar unas orejas de Carnaval clásicas, solo necesitas:

  • 1 huevo
  • ½ taza de zumo de naranja
  • ½ taza de vino blanco
  • ½ taza de aceite
  • Harina, la que admita
  • Aceite para freír
  • Azúcar (y canela, opcional) para espolvorear
  • un sobre doble de soda El Tigre

Elaboración paso a paso

  1. En un bol amplio, bate el huevo y añade el zumo de naranja, el vino blanco y el aceite. Mezcla bien.
  2. Incorpora la harina poco a poco hasta obtener una masa suave, elástica y que no se pegue a las manos.
  3. Deja reposar la masa tapada durante unos 20–30 minutos.
  4. Divide en pequeñas porciones, estíralas muy finas (casi transparentes) y dales forma irregular, como manda la tradición.
  5. Fríe en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
  6. Escurre sobre papel absorbente y espolvorea con azúcar (y canela, si te gusta).

El secreto: sin prisas

Como ocurre con muchas recetas tradicionales, el verdadero secreto de las orejas de Carnaval no está solo en los ingredientes, sino en el tiempo, la paciencia y el disfrute del proceso. Amasar, estirar, freír… todo forma parte de un pequeño ritual que anuncia que el Carnaval ya está aquí.

Porque hay sabores que no pasan de moda. Y las orejas, año tras año, siguen crujendo igual de bien.